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..... El viajero puede acercarse a la soledad de este lugar, dar un paseo por las entrañas de aquellos montes, subir al cerro del Castro a cuyos pies se extiende el lago transparente y profundo. Si es creyente puede elevar una oración al cielo, pues no encontrará lugar en Sanabria más cercano a Dios. Fuera de los templos. Fuera de lugares de artificio. Quizá su oración alcance y consuele los gritos de dolor que aún se perciben en el aire. |
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. Cerro del Castro a cuyos pies se extiende el lago transparente y profundo. En las aguas, la soledad de la pequeña isla de Las Moras. |
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... Si toma desde el pueblo viejo el sendero que bordea la margen izquierda del lago hasta su lado Este, podrá disfrutar de sutiles y callados rincones que encierran una belleza estremecedora; no tenga prisa por llegar, la recompensa es el camino. Los más aventureros pueden subir al Pico el Fraile y observar el lago desde la altura, como lo observan las águilas que flotan en el aire y después, tras una caminata, podrán alcanzar las agrestes Lagunas de la Clara. |
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. El lado norte del lago esconde sutiles y callados rincones |
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.... No menos hermoso es subir por el Cañón del Tera, contemplar absorto la Poza de las Ninfas y alcanzar la Cueva de San Martín, reducida copia del Paraíso que había remedado la naturaleza, y que en parte quedó destruida con la rotura de la presa.
Poza de las Ninfas en uno de los regatos del Cañón del Tera. En estos parajes abundan profundas cavidades y simas que la acción del hielo horadó lentamente en los roquedos, y que se encuentran repartidas por barrancos y cañones.
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