..... Ribadelago fue casi barrido de la faz de la tierra. 144 personas murieron en tan solo unos minutos, cerca de la mitad eran niños menores de 14 años. 116 cuerpos nunca se encontraron y yacen en las profundas aguas del lago. Estos datos, que apenas ocupan unos renglones, encierran una enorme tragedia que resulta imposible describir con palabras. El hecho marcará para siempre la historia de esta aldea que sobrevivía a la vera de un tranquilo río. Como en tiempos de los abades de San Martín de Castañeda, que les prohibían pescar las ricas truchas del lago que los cercaba contra las montañas pues tenían la exclusiva los monjes, tampoco les fue permitido en tiempos más modernos regar sus pequeños huertos con el agua del río. Sin embargo, grandes compañías, como antes los abades, sí pueden desviar los cauces de los ríos varios kilómetros, encauzarlos por umbríos túneles y retener a su gusto y para su provecho inmensas masas de agua. |
|
. . Espadaña de la iglesia de Ribadelago Viejo que quedó destruida. Sobre su tejado pudieron salvarse varias personas. La espadaña fue trasladada a Ribadelago Nuevo. Al fondo el Cañón del Tera por el que se precipitaron las aguas en su destructora carrera hasta remansar en el lago, que impidió que la tragedia se propagara a otros pueblos de la ribera del Tera |
.....Tras la destrucción de Ribadelago se construyó para los que sobrevivieron un pequeño pueblo a la vera del lago, con un trazado y diseño extraídos con urgencia del plan de Badajoz. Ni la funcionalidad de las casas, ni su emplazamiento en una zona sombría que en invierno no lo alcanza el sol, convencieron a sus habitantes. Muchos de ellos, han tornado al pueblo antiguo. |