.... Se desconoce la suerte de su archivo, de su biblioteca y de parte de sus tallas o cuadros. Otras como el coro y libros sueltos han sido pasto de las polillas y se conservan sus restos en la sacristía. Fernández Duro hace la siguiente lamentación: “Había en Valparaíso y en la Trinidad de Zamora colecciones de grabados flamencos raros, en Moreruela y en San Martín de Castañeda, códices preciosos, privilegios reales y escrituras de los siglos de la Reconquista… Pinturas, vasos, ropas, sillerías, rejas, sepulcros y todo ello, obra paciente de cien generaciones desapareció, en un momento a la voz irrisoria del progreso”. ...- -- En la Biblioteca Nacional se conserva el Becerro de San Martín de Castañeda, escrito por un monje en la segunda mitad de siglo XIII que consta de 76 folios numerados y dos documentos originales. El Tumbo del Monasterio de San Martín de Castañeda, libro manuscrito de 777 folios, se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, fue escrito en 1714 aunque hace referencia a otro tumbo escrito en 1652 y hoy desaparecido. |
................................ ...... ... ..... Estado actual
a iglesia del siglo XII es uno de los monumentos más valiosos del románico zamorano y conserva la belleza con que fue concebida. El templo se viene utilizando como iglesia parroquial, lo que ha permitido su conservación. El conjunto se haya enclavado sobre una sucesión de terrazas de pequeñas huertas que descienden hacia el valle. No es posible la contemplación del conjunto sino desde la lejanía; la abadía se puede admirar en toda su amplitud desde la carretera y los prados al avistar el pueblo, al pie del monumento a Unamuno. |
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. Sacristía |
.. De cerca es interesante constatar que la contemplación de los ábsides acentúa la belleza de los distintos niveles: zócalos, lienzos y cornisas, que proporcionan una gran sensación de movilidad y equilibrio en los relieves de la cabecera. Puede descenderse por las terrazas, hoy baldías, para captar mejor el conjunto. |
.. Especialmente bella resulta la abadía contemplada a primera hora de la mañana. La luz del sol, todavía tibia, acaricia de lleno la cabecera y son perceptibles todos los detalles. Si estamos en otoño, el contraste de la arboleda enaltece su figura: el rojo de los cerezos, el amarillo vertical de los chopos, el anaranjado de los robles, el verde de los acebos, nos recordarán que en la antigüedad hubo hombres sabios. En primavera la irrupción de la naturaleza en torno al monasterio será un momento de júbilo para nuestros sentidos. |
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| San Martín de Castañeda 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 |
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