Hogar,triste hogar
Llevo cinco largos años viviendo en un hotel y a veces ni yo mismo me lo acabo creyendo.Todo empezó siendo un proyecto a corto plazo, algo temporal mientras Ce aprendía a dibujar garabatos medianamente inteligibles y treses y Pe encontraba un hueco compatible con madres trabajadoras.
Mi anterior residencia; una estación de trenes, no iba con mi carácter.Resultaba difícil entablar relaciones con humanos huyendo , que en el mejor de los casos preguntaban salidas, direcciones u horarios. Conocí a mucha gente, eso si, pero por poco rato. Y como tantos eran y pasaban deprisa no recuerdo sus caras sus vidas ni sus nombres.
El sitio era espacioso, la verdad, exterior, luminoso con calefacción central y recien reformado pero Ce empezo a preocuparnos cuando ya por entonces comenzaba a tutearse con amigos invisibles mostrando actitudes cercanas al autismo.
Así las cosas, con los pisos subiendo en progresión geométrica mientras la nueva moneda europea hacía trizas nuestros sueldos en pesetas, decidimos los tres (bueno por entonces Ce ya hablaba muy bien pero entendía lo que quería) mudarnos a un hotel de forma temporal a falta de algo mejor. El anuncio en El País resultó providencial:
Hotel de cinco estrellas necesita cliente serio y responsable con don de gentes , formación acorde al puesto ofertado y conocimientos de inglés a nivel conversación
Sin duda ése era yo .Y aquí es donde comienza verdaderamente esta historia
asi me gusta, que dejes volar la imaginación y nos entretengas con esta pequeña historia de tu vida,quizas algún dia veamos a la verdadera Ce.quizas………..
muicos a tod@s.
Buenaaas… espero que te animes a contarnos historias de tus vecinos de hotel. Seguro que hay para no parar…
Besitos
Hotel dulce Hotel, me ha encantado tu microhistoria, realmente inspiradora… y que logra transmitir un noséqué. No dejes de escribir. Salud@s !